viernes, 20 de abril de 2007

A MEDELLIN

Mi historia comenzó hace 4 años cuando me cautivaste con tus altos edificios, tu metro serpenteante que te recorre de lado a lado, tus bellos parques y sobre todo, tus universidades repletas de conocimiento y de sueños.

Vine a ti como un bebe recién nacido, inocente, inexperimentado, con todas las ilusiones, sueños e ideas puras como los de una virgen, con el único objetivo de alcanzar metas que solo aquí contigo podía hacer realidad.

Pero nada de eso te importo, no te preocupaste por pensar en mi inocencia y candidez; todo lo contrario, te aprovechaste de ella y me corrompiste, me lanzaste a tus calles y me inyectaste alcohol en las venas, llenaste mis pulmones con humo de cigarrillo y marihuana, convertiste mi amor y cariño en sexo y llenaste mi cabeza con ideas locas de anarquismo, sucia política y poesía maldita. En tus calles conocí el amor que se paga por horas, el dinero que se gana con el filo del cuchillo, el miedo de andar solo en tus calles y el respeto que infunde un 38.

Gracias a ti me levanto cada mañana odiándolo todo y a todos, porque me mostraste tu cielo artificial y luego me dijiste que eso era lo que no debía hacer si quería ser alguien en la vida. Gracias a ti no siento amor más que por mi mismo, perdí el temor a la muerte y aprendí a usar a los demás en mi beneficio para luego desecharlos. Mas de una vez he llorado mientras me digo a mi mismo que hubiera sido mejor nunca conocerte, así tal vez aun sería ese joven sonriente, ese pueblerino soñador que solo quería ser un gran ingeniero para que su padre se sintiera orgulloso de él.

Pero ahora, después de que tomaste mis sueños y te los tragaste, me confundiste y mataste mis ilusiones, ahora ni siquiera he vuelto a ver el azul de tu cielo, tus flores me huelen a mierda, el maldito ruido de tus calles me perfora el cerebro y tu aire se me antoja pestilente como el olor de un gran baño publico.

Te odio porque te conozco. Al principio te muestras bella e indefensa, atraes a tus presas con tu fingida inocencia y luego los envuelves en tu manto de perversión y degeneramiento. Te conozco, porque yo soy uno de esos a los que atrapaste, me deje envolver en tu manto y barriste tus calles con mi cuerpo. Me hiciste dormir en tus orines y tu vomito para luego despertarme con el sol en la cara y mostrarme lo poca cosa que era.

Medellín tacita de plata, tierra de flores, villa del aburrá, tu no eres eso que todos creen, te conocen solo por tu metro, por tus gordas de botero, la Universidad de Antioquia, el edificio coltejer, pero no solo eso eres tú, yo te conozco y sos mas que eso, sos el centro, tus barrios, los bares de mala muerte donde diviertes a tu gente, tus adivinadores de la suerte, tus prostitutas en las esquinas, tus estudiantes con ojeras del tamaño de sus orejas, tus buseros mala clases, tus colegialas que seducen a tus oficiales de policía, tus jovencitos ávidos de sentir el mareo que produce un porro, todo eso y mas sos vos, solo que no querés que nadie lo sepa, solo que siempre mostrás la parte bonita e inofensiva.

Te odio mas que a nada en el mundo, aunque quizás te odio tanto porque te amo y si te amo debe ser tal vez porque gracias a ti aprendí a pensar realmente, a ver el mundo de otra manera, a poner los pies en la tierra y vivir con la realidad. Aprendí a escribir y a decir lo que pienso sin importarme lo que digan los demás. Gracias a ti, le perdí el miedo a la muerte y deje de pensar en el suicidio porque me hiciste temerle al dolor. Tal vez ese odio que creo sentir hacia ti es mas bien amor y gratitud por haberme mostrado el mundo con toda su belleza y fealdad, por no haberme dejado morir sin haber vivido realmente, por mostrarme el amor así haya sido solo por un instante.

Gracias, gracias Medellín por recibirme en tus brazos, por acogerme y también por reprenderme, por permitirme sentir que soy tu hijo, tu hijo adoptivo al que le mostraste todos los caminos que podía seguir en la vida y al que le diste a escoger el que quisiera.

Mi historia no finaliza aquí porque no tiene fin, se repite una y otra vez en la vida de esos que comienzan a conocerte; solo procura no ser tan dura con ellos como lo fuiste conmigo y muestrales el camino de forma que no lleguen a pensar en odiarte como lo hice yo.


TOMAS

3 comentarios:

Anónimo dijo...

SABES TE FELICITO, ESCRIBES SUPER SOS MUY PROFUNDO CON TUS PALABRAS, PENSAMIENTOS. Y MUCHAS DE ESA PALABRAS LE PUEDEN LLEGAR A MUCHAS PERSONAS

Violet dijo...

Que vacano Tomás...no sabía que escribes y menos que lo haces tan bien!, super vacano que los números no te mataron las letras como les pasa a tantos ingenieros!!! =D

NUTRICION dijo...

que bien que no lo modoficanste para ese concurso de cuento en 100 o 1000 palabras no hubiese sido igual......